Que la dejen ir al baile sola
Si algo ha caracterizado históricamente la política exterior chilena es su inclinación a capitalizar los espacios de influencia disponibles. Aquí, en cambio, hay una suerte de contención. Tal vez por cálculo político interno, tal vez por diferencias de fondo, o tal vez por una incomodidad más difusa: la de ver a una figura con peso propio desplegándose en un escenario donde el control ya no pasa por La Moneda.
Débora Calderón Kohon