El reciente aumento en el precio de los combustibles tendrá un impacto directo en el costo de las frutas y verduras, debido al encarecimiento del transporte.
Estos productos, que suelen trasladarse desde zonas rurales hacia los centros urbanos, dependen en gran medida de camiones y otros medios que funcionan con combustibles fósiles. Cuando sube la bencina, los costos logísticos aumentan y esto se traspasa a los precios finales que pagan los consumidores.
En ese contexto, Víctor Catán, presidente de Fedefrutaa, indicó que “es indudable que va a haber efectos en los precios finales de los consumidores. Los productores o los comerciantes no pueden solventar de su bolsillo el alza de los combustibles y habrá ajustes”.
Catán señaló que en Fedefruta proyectan que los productos no estacionarios podrían experimentar un incremento de entre un 10% y un 20%, el cual se reflejaría de manera gradual desde esta misma semana. A los mayores costos asociados al transporte se suman también los gastos de producción, ya que tanto los vehículos como la maquinaria agrícola dependen del diésel para operar.
De esta manera, se prevé que los productos más afectados sean las hortalizas, las papas y otros alimentos frescos de alta rotación, muchos de los cuales provienen de las regiones de O’Higgins y del Maule, además de aquellos que se distribuyen desde zonas más alejadas.
En tanto Paola Morales, presidenta de la Confederación Nacional de Ferias Libres (Asof), advirtió que los precios de frutas y verduras podrían incrementarse entre un 40% y un 50%. “Hay colegas que vienen de regiones a abastecerse a la Región Metropolitana, para los que va a significar un costo mucho mayor. (…) Cuando los camioneros nos indican que a ellos (sus costos) les van a subir un 60%, imagínense cuánto va a subir en total el promedio de los alimentos en la mesa de los chilenos”, dijo.