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Actualizado el 29 de Junio de 2021

Matrimonio Igualitario: diversidad y dignidad

No basta con decirle a otro que nadie lo discrimina porque en su intimidad puede amar a quien quiera, porque el derecho a amar no es digno si sólo lo restringimos a la esfera privada, si lo marginamos del legítimo reconocimiento que brinda el matrimonio o cualquier institución pública que esta fuera.

Por Ignacia Gómez
Este martes la Comisión de Constitución del Senado despachó a la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta el proyecto de Matrimonio Igualitario. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Ignacia Gómez

Ignacia Gómez es Abogada y presidenta de Ciudadanos

“El amor es amor. Y es tan grande que no cabe en un armario”. Esta reflexión, que encontré en redes sociales, resume todo lo que significa la situación que hoy viven miles de chilenos y chilenas, quienes frente a la actual legislación no pueden hacer real su vida ante la sociedad.

Si bien desde el 13 de abril de 2015 existe el Acuerdo de Unión Civil, debemos pensar en dar un paso más allá, y aprobar la Ley de Matrimonio Igualitario que está en el Congreso Nacional desde 2017, cuando la entonces Presidenta Michelle Bachelet anunció su envío para discutirla.

Siempre nos preguntamos si nuestro país está preparado para tener una ley que consagre igualdad de derechos y obligaciones para la comunidad LGTBIQ+. Lo cierto es que la última encuesta IPSOS es categórica: el 65% de nuestros connacionales está de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo. Chile se instala como el segundo país latinoamericano con el porcentaje más alto, solamente superado por Argentina (73%) y sobrepasando el promedio mundial (54%).

Y si pensamos en otros países muchos más evolucionados que el nuestro, en 2015 la Corte Suprema de Estados Unidos falló que la garantía constitucional que resguarda la igualdad ante la ley implica que los Estados no pueden prohibir los matrimonios de personas del mismo sexo.

“Igual dignidad” fue la frase más recurrente en el fallo redactado por el juez Anthony Kennedy quien, a pesar de ser de ideología conservadora, concurrió con su voto otorgando la mayoría necesaria. El argumento es tan humano que emociona, establece que “sería un error concluir que estos hombres y mujeres le faltan el respeto al matrimonio. Al revés, lo respetan tanto que en él buscan su realización como personas. Su esperanza es no ser condenados a la soledad; no ser excluidos de una de las instituciones más antiguas de la civilización. Exigen igual dignidad a los ojos de la ley y la Constitución les otorga ese derecho”.Decir que todas las personas tenemos igual dignidad es fácil, pero es en la diversidad cuando los discursos se ponen a prueba.

Al inicio del gobierno del Presidente Sebastián Piñera, se anunció que el matrimonio igualitario no sería tema prioritario en la agenda. Valoramos que el Gobierno haya cambiado de opinión en su última cuenta pública al comunicar que pondría suma urgencia al proyecto. ¿Cómo no va a ser prioritario en una sociedad democrática ser reconocidos con igual dignidad en la diversidad?

No basta con decirle a otro que nadie lo discrimina porque en su intimidad puede amar a quien quiera, porque el derecho a amar no es digno si sólo lo restringimos a la esfera privada, si lo marginamos del legítimo reconocimiento que brinda el matrimonio o cualquier institución pública que esta fuera. En otras palabras, si un tipo de amor no puede acceder a una institución que es pública, en los hechos, estamos diciendo que ese amor no es digno de ser legitimado y que, por tanto, la persona que lo siente tampoco lo es. ¡Matrimonio igualitario y adopción aquí y ahora!

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