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19 de Agosto de 2013

[Fotos] #Ambiendatos: Conoce la ampolleta de los pobres y a su particular creador

El ingenio es sencillo y al alcance de cualquiera: una botella de plástico de dos litros llena de agua a la que se añade algo de cloro para preservarla de las algas. La botella se coloca en un agujero del tejado y se ajusta con resina de poliéster. Su potencia oscila entre los 40 y los 60 vatios.

Por Redacción
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Tras cansarse de aguantar los múltiples apagones que afectaban a la ciudad brasileña de Uberaba, al mecánico, Alfredo Moser, literalmente se le encendió la ampolleta en el año 2002.

Moser empezó a jugar con la idea de la refracción de la luz solar en el agua y al poco tiempo había inventado la ampolleta de los pobres o ampolleta de Moser. El ingenio es sencillo y al alcance de cualquiera: una botella de plástico de dos litros llena de agua a la que se añade algo de cloro para preservarla de las algas. La botella se coloca en un agujero del tejado y se ajusta con resina de poliéster.

¿El resultado? Iluminación gratuita y ecológica durante el día, especialmente útil para campamentos y construcciones precarias que apenas tienen ventanas.

En función de la intensidad del sol, la potencia de estas particulares ampolletas artesanales oscila entre los 40 y los 60 vatios.Es una luz divina. Dios hizo el sol para todos y su luz es para todos”, señala Moser en declaraciones a la BBC. “No te cuesta un céntimo y es imposible electrocutarse” agrega.

El inventor, quien confiesa que no realizó ningún diseño previo para crear esta útil herramienta. Carmelinda, la esposa de Moser de 35 años, agrega que su marido siempre se interesó en la fabricación de cosas para la casa, incluyendo camas de madera y mesas.

Pese a que el inventor recibe pequeños ingresos instalando botellas en casas y comercios locales, su idea no le ha hecho rico, ni tampoco lo ha pretendido.

Lo que sí tiene es una gran sensación de orgullo. “Conozco a un hombre que instaló las botellas y en un mes había ahorrado lo suficiente como para comprar bienes básicos para su hijo recién nacido”, comenta satisfecho.

Éxito en todo el planeta

La ingeniosa ampolleta carioca no se ha quedado en Uberaba. En los dos últimos años el invento ha experimentado una gran expansión en todo el planeta.

Por ejemplo, la Fundación MyShelter (Mi refugio) en las islas Filipinas, ha abrazado con entusiasmo la idea. MyShelter se especializa en construcciones alternativas utilizando materiales como bambú, neumáticos o papel.

En el país asiático, donde un 25% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la electricidad es especialmente cara, ya hay 140.000 hogares que han recurrido a este sistema de iluminación.

El director ejecutivo de MyShelter, Illac Angelo Díaz, explica que las ampolletas-botella se han extendido a al menos quince países, entre ellos India, Bangladesh, Fiji o Tanzania.

“Nunca me imaginé que mi invento tendría semejante impacto”, confiesa Moser emocionado. “Se me pone la piel de gallina de pensarlo”.

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