Esta es una historia sobre las pérdidas y el paso del tiempo, pero desde un ángulo que no es, precisamente, el lamento. Una historia sobre el mejor álbum de Madonna en los últimos 20 años y sobre el libro que reivindicó a Eve Babitz y del que todo el mundo está hablando hoy.
Hay grupos de hombres que llevan veinte años viéndose y no saben quién tuvo una crisis de pánico. Quién duerme mal. Quién llora en el auto antes de entrar a casa. Quién le tiene miedo a envejecer. Quién siente que su matrimonio ya fue. Quién no ha tocado a otra persona en meses. O años. El pacto tácito parece ser: mientras conversemos sobre algo externo, todo bien.
Luciano Kulczewski García, nacido en Temuco hacia fines del siglo XIX, hijo de un francés miembro de la Legión Extranjera y una chica de Concepción, fue una suerte de prócer que logró varias cosas: ser audaz, ir contra la corriente, ser odiado, crear comunidad y apostar por los barrios, además de construir edificios y espacios públicos icónicos. Pero eso es poco al lado de haber alcanzado algo más importante: volverse de culto, deseado, inimitable y, lo que no es nada trivial, haber ayudado a darle onda a esta capital que se tenía tan poca fe.
¿Cuándo comenzó a desequilibrarse todo? Algunos dicen que fue el día en que tu buscador se transformó en algo más. Cuando Google se coludió. Una pena: me gustaba ese verbo. Googlear.
A 40 años de la muerte de Marcela Paz, el escritor Alberto Fuguet -quien hoy se encuentra en Buenos Aires haciendo una residencia en el Malba para escribir
su próximo libro- revisita la figura de Papelucho como uno de los íconos más subversivos y emocionalmente lúcidos de la literatura chilena. Lejos del niño feliz que muchos recuerdan, aquí lo define como el verdadero antecedente del outsider contemporáneo: un bloguero antes de internet, un emo antes de las tribus, un niño que escribió para no volverse loco.
Al estar cerca, pude entenderlo desde otro lugar, no como ídolo. No como mito. Sino como alguien real. Como un par. Improbable. Aunque me me tildaban de groupie.