El turno de la tecnología
Chile tiene una oportunidad única para atraer inversión y apuntalar de esta manera el crecimiento económico y el desarrollo del país.
Chile tiene una oportunidad única para atraer inversión y apuntalar de esta manera el crecimiento económico y el desarrollo del país.
La discriminación, si existe, no siempre consiste en cobrar más por lo idéntico; sino que puede estar radicada en construir mercados donde comparar se vuelve difícil y la versión “para ella” parece la opción natural. Este mecanismo importa porque la libertad de elección no es neutral cuando las opciones fueron diseñadas para encauzarla.
Es importante lograr que el crecimiento se amplíe, la inversión recupere fuerza y el empleo mejore para que la distancia entre la macroeconomía y la realidad cierre.
Países con clasificaciones de deuda similares a la chilena mantienen deudas cercanas al 70% del PIB. Dado lo anterior, un alza transitoria sobre el 45% no generaría un colapso inminente.
En la última década se implementaron en el país varias reformas tributarias que se diseñaron bajo el supuesto de que era posible incrementar de manera significativa la recaudación sin afectar de forma relevante el crecimiento. La evidencia ex post muestra que el aumento de la recaudación fue bastante más acotado que lo proyectado inicialmente, a la vez que el clima para la inversión se deterioró.
Las mismas medidas que han sido adoptadas en otras latitudes, podrían adaptarse rápidamente a la realidad de Chile para destrabar los US$ 16.000 millones que se encuentran en el SEIA o Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
El primer gabinete anticipa el tono de un gobierno. Boric privilegió un relato generacional y simbólico, mientras Kast opta ahora por un diseño tecnocrático y promercado. El contraste expone dos estilos de liderazgo y los riesgos de extremar la épica o la tecnocracia en un país que requiere crecimiento con legitimidad social
Kast propone menos impuestos y menos regulaciones, empleo flexible y liderazgo privado; Jara presentaba un modelo mixto con más inversión pública, empleo protegido y sectores estratégicos con fuerte presencia estatal. La elección del domingo, no se trataba solamente de una discusión técnica, sino de una elección de filosofía económica para los próximos cuatro años.
Si bien se refuerzan partidas necesarias, sigue faltando una conversación honesta sobre cómo generar los recursos para sostener un Estado social robusto sin asfixiar la inversión ni seguir cargando al mismo grupo de contribuyentes.
La pregunta ahora no es solo quién ganará en diciembre, sino si quienes lideren serán capaces de abandonar la trinchera doctrinaria, reconciliar el crecimiento con la protección, y restaurar la confianza extraviada por años de mala política.