La mirada de un tecno-optimista
Mois Navon es ingeniero e inventor. Ha trabajado en sistemas para la detección temprana del cáncer, en la tecnología que permite ver películas en los aviones y, más recientemente, en los chips que posibilitan la conducción autónoma de vehículos. Además, es rabino. Como tal, asesoró a Anthropic en el desarrollo de la “Constitución de Claude”, el marco ético por el que se rigen sus modelos de inteligencia artificial. Y también al Vaticano, en las conversaciones previas a la publicación de la encíclica Magnifica Humanitas. Con esa trayectoria, resulta razonable y oportuno preguntarle si la humanidad tiene alguna chance frente a este Leviatán que en poco tiempo se ha hecho cargo de nuestras vidas. Navon cree que sí, pero…