Entre el imaginar y el construir
Se acaban de cumplir seis décadas de la inauguración del edificio de las Naciones Unidas para la Cepal, obra de Emilio Duhart, y señalado por muchos arquitectos como la construcción más icónica en Chile.
Se acaban de cumplir seis décadas de la inauguración del edificio de las Naciones Unidas para la Cepal, obra de Emilio Duhart, y señalado por muchos arquitectos como la construcción más icónica en Chile.
Algunas de las obras más influyentes de hoy son proyectadas por una generación de mujeres que ha desplazado el centro de la disciplina: de la monumentalidad al territorio, del objeto a la comunidad, de la autoría al proceso y de la imagen al habitar.
Pocas figuras han influido de manera tan decisiva en el arte contemporáneo. Marcel Duchamp desplazó el centro de gravedad desde la mano hacia la mente, desde la técnica hacia la idea, desde la producción hacia la elección. Con él, el acto creativo dejó de ser únicamente una operación material para convertirse en una construcción conceptual.
El 2026 se instala como un año excepcional para la arquitectura cultural. A lo largo del mundo, una inusual concentración de inauguraciones de museos y centros de arte dan cuenta de algo más profundo que una simple renovación de edificios: es un cambio de paradigma. Llegó la hora, entre otros, de los nuevos LACMA, en Los Ángeles; Pompidou Kanal, en Bruselas; Obama Presidencial Center, en Chicago; V&A East Museum, en Londres y del Guggenheim de Abu Dhabi.
A lo largo de más de tres décadas de trabajo, el arquitecto chileno, reciente ganador del premio Pritzker, ha construido una trayectoria singular dentro del panorama internacional. Sus proyectos parecen situarse en un delicado equilibrio entre lo monumental y lo frágil, entre la memoria del territorio y la invención poética. Aquí conversa del rol de la arquitectura en estos días y de cómo eso debiera influir en las definiciones y prioridades de nuestro país.
En Chile, la arquitectura de espacios educativos atraviesa por un momento de madurez. Si bien encontramos a lo largo de la historia algunos casos destacados, principalmente en zonas urbanas, ejemplos recientes dan cuenta de cómo el diseño ha dejado de ser un mero soporte para convertirse en protagonista de proyectos que replantean nuestras escuelas, colegios y liceos del futuro.
Desert X AlUla 2026 no se plantea como conclusión, sino como proyección geográfica y cultural. Desde AlUla, el relato curatorial establece un eco con otros territorios extremos del mundo, y en ese eco Chile aparece con fuerza. El Desierto de Atacama, la Patagonia y los paisajes australes comparten con AlUla una condición límite que obliga a repensar el rol de la arquitectura, el arte y el proyecto.
Incendios, terremotos y tsunamis no son episodios aislados en Chile, sino el pulso inestable de un planeta en transformación. Frente a ese escenario, la vivienda, y en particular la de emergencia, deja de ser un objeto para convertirse en un acto: una respuesta inmediata que debe contener cuidado, técnica y sentido.
En un paisaje simbólico, la naturaleza no opera como fondo decorativo, sino como agente activo: obras que evocan jardines de aves, palmeras monumentales o territorios que parecen crecer dentro del museo proponen la creación artística como germinación y fabulación desde lo natural.
Mientras el invierno avanza sobre el lago Michigan y la ciudad se ilumina con su resplandor habitual, la 6ta Bienal de Chicago invita a imaginar que la arquitectura puede operar como radar sensible, capaz de detectar las vibraciones de un tiempo que se va modificando a gran velocidad.