Todos podemos ser Bielsa
Puedes ser Bielsista. O no. Da igual. O casi. Pero más allá de tus preferencias a la hora de ver cómo se juega el fútbol, lo que muchos compartan es el pudor.
Puedes ser Bielsista. O no. Da igual. O casi. Pero más allá de tus preferencias a la hora de ver cómo se juega el fútbol, lo que muchos compartan es el pudor.
Vamos a la clásica definición: “Soy una marca centrada en las personas”, pero donde esa marca no está escuchando los reclamos de sus consumidores en digital. Y por ende tampoco los responde y menos los soluciona. Casos hay muchos.
El Arsenal logró su anhelado título después de 22 años. Y tenía un video guardado que pudo no haber visto la luz. Pero la vio. Mezclaron jugadas, momentos, hinchas y fotos. No todo es fútbol.
De alguna forma, todos hemos pensado en subirnos a un DeLorean y viajar. A lo Marty McFly. Directamente hacia el pasado. Hay estudios que indican que el 45% de las personas prefiere volver a vivir en el pasado que estar en el presente o moverse al futuro.
En un mundo donde todos se quieren parecer, donde todos los posteos de LinkedIn y columnas suenan igual, escritas por Claude o ChatGPT, ser uno, tener un tono, arriesgar y mostrar ese punto de vista único, la intuición y el sentido del humor es lo que nos salva. Eso es arriesgar. De eso se trata.
En un mundo donde reina el video vertical corto, si hiciste un contenido fome-aburrido-ultra-latero ni aunque le inyectes plata para impulsarlo te salvarás del castigo de la irrelevancia. Las plataformas quieren que la gente siga navegando.