El perro del hortelano
La izquierda, que dejó el huerto marchito durante ocho de los últimos once años, sale ahora a explicarle al jardinero nuevo cómo se cultivan las verduras. No crece. Y no deja crecer. Ese, no otro, es el verdadero programa económico que la izquierda ha sostenido con más disciplina en las últimas dos décadas.