Ladro, luego existo
No se trata de burlarse de adolescentes confundidos. Pero el punto es reconocer el síntoma y hacerse preguntas. Porque en una sociedad donde tener hijos es cada vez más costoso e incierto, y donde ser adulto parece menos atractivo que ser mascota consentida, no sorprende que algunos prefieran el jugueteo de la jauría antes que la complejidad de la adultez.