Tenga la gentileza de despedirme
Lo cierto es que la gentileza, este cúmulo de actitudes positivas, debiera ser una práctica cotidiana, al momento de liderar equipos, enfrentar una crisis, celebrar los triunfos e incluso cuando se toman decisiones tan difíciles e inexorables como desvincular a un trabajador o trabajadora, al margen de las fundadas y evidentes que sean las razones.